sábado, 13 de junio de 2015

NO TENGAIS MIEDO



Y nada de federaciones. Nosotros no somos Estados Unidos o Suiza…
…Tenemos la obligación de hacer de España un gran país.


Finales de verano de 218 a. C., bahía de la ciudad de Emporión (Ἐμπόριον), costa noreste de Iberia. En la playa se han concentrado cientos de hombres, mujeres y niños. Otros muchos rezagados descienden a la carrera desde las murallas de la ciudad hasta sumarse a la multitud. Muchos son refugiados, que han llegado hace poco, familias enteras huidas de la guerra y del saqueo. Todos observan el horizonte conteniendo la respiración. Un horizonte en el que a primera hora de la mañana se han dibujado docenas de velas cuadras impulsadas por el viento de oriente.

Algunos hombres están postrados en oración en contacto con el agua, implorando a Tritón. Hay sacerdotes indígenas que elevan plegarias hacia el cielo, morada de Betatvn. De pronto, un rumor de júbilo comienza por un extremo de la multitud. Un chico de buena vista, afirma haber leído las letras del pabellón de la nave más cercana. Ciertamente ya casi pueden verse los remos golpeando el agua, casi se atisba la espuma blanca rompiendo en la proa. El rumor se extiende poco a poco y en segundos se convierte en algarabía colectiva, en alegría desbordada, en saltos de alivio, descanso y vida. Entre lágrimas de ilusión, el terror escapa de sus almas por fin, abriendo las ventanas a la luz de un nuevo cambio. El grito que se extiende desde la playa hasta la ciudad entera es un clamor de esperanza… “Son los romanos, son los romanos…”.
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Estos griegos e iberos habían apostado por un cambio drástico que resolviera su apurada situación. Muchos se habían mostrado recelosos. Pero finalmente las ideas de progreso se impusieron y fue solicitada la ayuda de la joven república de Roma, abriendo una nueva era de cambio en toda la península ibérica.

Creo que la Iglesia Católica ha tenido mejores papas que Juan Pablo II, pero confieso aquí que le tomo prestada su famosa frase para titular esta entrada de mi blog. "No tengais miedo", fueron sus primeras palabras desde la Plaza de San Pedro, cuando inauguró su pontificado en 1978.

Hacía tiempo que no escribo de política. Pero, como dijo el almirante Nimitz, “hoy es el día más apropiado”, pues se constituyen los ayuntamientos españoles generados en las pasadas elecciones municipales. Y realmente creo que este pueblo, que yo mismo he criticado en anteriores artículos de este mismo blog por su adormecida voluntad, tiene hoy motivos para estar satisfecho de sí mismo. Pues no es pequeño el paso adelante que se ha atrevido a dar en los últimos comicios. Haríamos bien en no subestimar el valor de tantas papeletas audaces que han apostado por el “qué diablos, adelante”.

A la mayoría de las personas les hace falta reunir mucho valor para afrontar lo desconocido, lo nuevo. He conocido a parados, que por muy desesperados que pudieran estar, acababan votando lo mismo de siempre, por aquello de “más vale pájaro en mano…”. He visto a otros, que clamaban contra las políticas desacertadas, la corrupción y el desgobierno, prometer un voto nuevo en las elecciones, pero acabar con su voluntad descafeinada, arrinconada en campaña electoral, acobardada por el discurso del miedo y la amenaza.

Sin embargo, ahora han sido muchos los valientes. Y hoy estoy orgulloso de esos patriotas que no han votado el mismo color de siempre, sino que han sacado el arco iris y han teñido su papeleta de  colores nuevos y fragantes. Ellos han abierto una ventana en esta habitación cerrada, han dejado entrar al aire y al sol. Ellos han demostrado que otro voto es posible, que no estamos resignados a elegir entre la carne y el pescado.

No estoy de acuerdo con el discurso de “no van a gobernar los que han ganado las elecciones”. Que yo sepa, en las elecciones se votan siglas, pero principalmente se votan ideas. Son las ideas las que imperan unas sobre otras en la normal alternancia democrática. Ocurre que hay ideas que concurren con unas solas siglas, mientras que otras ideas, más escrupulosas con detalles, acuden a las elecciones con dos o más siglas diferentes. No me escandaliza que siglas de las mismas ideas se reagrupen pasados los comicios, para permitir gobernar a esas mismas ideas. Incluso cuando esas ideas giran en torno a la regeneración democrática, la limpieza, el patriotismo y la integridad.

Y es que parece que se acaba de romper el falso mito de las dos Españas, el de la España bicolor. El mapa político español nacido de los sufragios, es un mapa multicolor, más acorde con la realidad ciudadana de este país. Ciudadanos de a pie han dado la espalda a los miedos y se han echado a volar en el mundo de los cambios y las alternativas. Bien es cierto que lo podían haber hecho antes. Pero aun así, yo me descubro ante los patriotas españoles que han apostado por lo nuevo.

Y no por casualidad, esta situación me recuerda a cuanto he leído sobre esa leyenda llamada Espíritu de la Transición. Un espíritu o estado de ánimo que, según dicen, era verdaderamente democrático, que permitía expresarse y ser escuchados a todos, donde toda opinión era respetada y bienvenida. Un espíritu del “tú conmigo”, en lugar del “o tú o yo”.  

Acabo de escuchar por la radio cómo prometía su cargo la nueva alcaldesa de Madrid. Y en contra de lo que aseguraban algunos, doy fe de que esta excelente señora acaba de prometer ejercer su cargo “con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución”. Algunos esperaban oírla echar espumarajos por la boca y arrojar al público el ejemplar de la Constitución allí presente. Pero no. Nada de eso ha sucedido. Por mi parte, no puedo otra cosa más que desearle buen gobierno y mis mejores deseos.

D. Enrique Tierno Galván
Como dije más arriba, era yo muy pequeño, pero según me cuentan mis mayores, una psicosis muy semejante ocurrió en Madrid en 1976, cuando un izquierdista llamado Enrique Tierno Galván se aupó a la alcaldía de la capital de España, al frente del ya desaparecido Partido Socialista Popular (PSP) y en alianza con el Partido Comunista de España (PCE). Los años le hicieron pasar de ser llamado “el rojo” a… Don Enrique. Murió siendo alcalde y todavía está por ver que le llegue un sucesor digno. Yo le tengo un especial afecto por ser el principal traductor al castellano de la obra de mi amado Edmund Burke.

Con lo cual, no tengan miedo. Si España ha sobrevivido a Aznar, a Zapatero, a Urdangarín y a Artur Más, es que aún tenemos España para rato. Dejemos trabajar a los jueces y a los votos. No olviden que este es el país más fuerte del mundo, según dijo Otto Von Bismarck.

Por cierto, qué diablos… Viva España.


Y nada de federaciones. Nosotros no somos Estados Unidos o Suiza…
…Tenemos la obligación de hacer de España un gran país.
Josep Tarradellas i Joan
Presidente de la Generalitat de Catalunya hasta 1980



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