viernes, 10 de abril de 2015

INGENIEROS DEL PASADO



No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.

Cada vez le pesaba más su equipo y tenía mucho calor. Cuando se enroló en aquella Legión ya le avisaron de que no sería cómodo. Horas de pie, caminatas, calor, sed,… A su alrededor otros legionarios permanecían en pie bajo aquel sol abrasador del sur de Hispania. Las botas militares le hacían daño en el talón. Y sudaba tan profusamente que ya no podía distinguir la mezcla de olores que emanaban de su armadura. Y sin embargo, hacía aquello porque le gustaba. Desde niño había se había visualizado a sí mismo con aquella impedimenta. Estaba cumpliendo su sueño.

Por fin, el Optio ordenó romper filas. Aquello había terminado por el momento. Cansado pero feliz, se dirigió hacia el lugar designado para cambiarse. Un camarada le ayudó a desembarazarse del equipo. Uno a uno se fue despojando de cada elemento de su uniforme del siglo I. Después de beber un largo y fresco trago de agua, se puso su camiseta y sus vaqueros. Tenía hambre y se tomaría una cerveza con sus compañeros. Al recreador histórico le dolían los hombros del roce de la armadura. Pero en su rostro no podría leerse otra cosa sino felicidad.

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La Reconstrucción Histórica es la actividad que se dedica a reproducir hechos o personajes del pasado y a difundir la Historia entre el gran público de una forma amena y visual, sin tintes ideológicos ni políticos. En España, esta actividad es completamente amateur, y la sociedad saca un gran provecho de ella. Como soy un recreador histórico del mundo romano, no podré evitar poner aquí las fotos de mis grupos favoritos, todos ellos recreadores históricos de renombre.

Sin embargo, me temo que para el gran público y, lo que es más preocupante, para los medios de comunicación, existe cierto gazpacho mental en torno al concepto de Reconstrucción Histórica. Se aplica así tal calificación para designar actividades o atuendos que se encuentran muy alejados de merecerla, confundiendo negligentemente al público y desmereciendo la actividad de los auténticos recreadores.

En este artículo, utilizaré como sinónimos Reconstrucción o Recreación Históricas. También podrán ustedes leer en alguna parte escrito el término Arqueología Experimental, que tiene un significado muy similar.

Legio VII Cohors Baetica. Málaga.

En base a mi humilde experiencia, me he permitido establecer una clasificación de actividades, de cara a contar con una referencia en base a la cual poder separar la Recreación Histórica de otras actividades que, pudiendo dar lugar a confusión, se encuentran muy alejadas de este respetable concepto.

1. El Disfraz. No puedo imaginar nada más aconsejable y divertido. Quien se disfraza lo hace para pasar por lo que no es con algún objetivo, siendo generalmente este objetivo la pura y sana diversión. El límite lo marca la imaginación y el presupuesto. Halloween, Carnaval, despedidas de soltera, verbenas populares o fiestas privadas son ocasiones típicas donde el disfraz es protagonista. Evidentemente existen disfraces que reproducen personajes o épocas históricas, pero su finalidad no es la exactitud ni el rigor histórico sino simplemente hacer posible un rato divertido a un bajo coste. Aunque a veces el disfraz puede alcanzar un alto precio y un alto grado de exactitud, no es Recreación Histórica.

2. La Religión cuenta también con festividades o ritos en las que los participantes reproducen escenas bíblicas, con fines litúrgicos y de catequesis (instrucción y predicación). Este fenómeno de la escenificación de pasajes de las escrituras se da en muchos países, no solo en España y tiene su origen en la contrarreforma del siglo XVI. Los belenes vivientes en Navidad o las representaciones de la pasión de Jesús de Nazaret, son los principales ejemplos en nuestro país. Concretamente, en los desfiles procesionales de Semana Santa, es muy frecuente encontrarse con atuendos pseudo-históricos de mayor o menor fortuna, todos con más carga artística que veracidad académica. Les recomiendo que no se los pierdan si tienen la oportunidad de verlos. Merece la pena asistir como espectador, más allá de si se es creyente o no. Aunque hay casos muy logrados, esto tampoco es Recreación Histórica.

3. El Folklore nos ofrece también excelentes oportunidades de revivir el pasado, en multitud de fiestas por todo el mundo. Se representan escenas de los acontecimientos históricos que dieron origen a cada celebración y los participantes visten atuendos vistosos y en ocasiones bastante caros y sobre-ornamentados. Las Fiestas de Moros y Cristianos o de Romanos y Cartagineses del levante son buenos ejemplos de estas festividades cívicas en España. Ni que decir tiene, que son fiestas de proyección nacional e internacional y no hace falta que les recomiende ir, pues siempre será tiempo bien empleado. Por mucho dinero que se invierta, el Folklore tampoco es Recreación Histórica.

4. El Atrezo: Definido por la RAE como “Conjunto de elementos necesarios para una puesta de escena teatral o para el decorado de una escena televisiva o cinematográfica”, el atrezo es una actividad que no se siente ligada al rigor histórico, sino al espectáculo y al goce visual. Qué duda cabe de que hay honorables excepciones, en las que las producciones se preocupan de obtener un cierto asesoramiento en materia histórica. Pero en el cine y en el teatro, el rigor siempre está supeditado a las exigencias de la estética y la imagen, incluso cuando éstas implican mucho más gasto económico.

En este apartado, y por incluirlos en alguna parte, también deberíamos considerar toda clase de “ambientación” y “animación” pseudo-histórica de los llamados jornadas o mercadillos medievales, romanos o mozárabes, tan de moda en la actualidad por toda la geografía española.

Aunque siempre recomendables, ninguna de estas actividades es Reconstrucción Histórica.
EGO FEMINA, SEVILLA

5. La Recreación Histórica. Ya hemos llegado. Aquí nada puede “parecer” histórico. En teoría, todo elemento debe estar históricamente comprobado y realizado en los mismos materiales que el original. Los comportamientos y actitudes deben ser igualmente frutos de la investigación y contar con el refrendo académico de historiadores y arqueólogos.

No obstante, dado el diferente grado de compromiso con esta máxima y en orden al grado en que se alcanza, en los Estados Unidos se ha establecido una clasificación que, en ausencia de otra mejor, bien podríamos importar para España:
  
a. Los llamados Farbs o "soldados de poliéster". No hay traducción para Farb, pero si lo desean, pueden emplear la palabra cutre. Estos son los recreadores que menos tiempo y dinero emplean en conseguir la autenticidad en lo que respecta a la vestimenta, accesorios o comportamiento. En estos recreadores se pueden observar a simple vista ropas anacrónicas (camisetas interiores, calcetines de deporte,…), telas impropias de la época, confección inadecuada (costuras innecesarias, velcros, cremalleras,…), calzados modernos (playeras o sandalias), peinados o maquillajes fashion, etc. Yo me inclino por evitar que se les considere recreadores, deberían más bien pasar a la categoría 1, El Disfraz.
 
b.  En la categoría de recreadores Mainstream (“corriente principal”, en una traducción apañada) podrían estar los grupos de reconstrucción que en España consideraríamos serios. Su actividad está presidida por la investigación y las fuentes académicas más reconocidas. Prefieren no recrear algo antes que hacerlo de modo inadecuado.

LEGIO I VERNACVLA, GILENA
En estos recreadores todo lo que queda a la vista es totalmente auténtico, aunque para la ropa interior y otros elementos ocultos al exterior se utilizan elementos y materiales modernos. Lo cual por otra parte, contribuye a hacer posible una actividad difícil de realizar sin estas pequeñas comodidades. Aspectos como la comida o la bebida históricas tampoco son muy importantes en un evento, aunque en ocasiones gustan de extender la recreación a la gastronomía, celebraciones, etc. Esta es la Recreación Histórica por antonomasia, que reúne los requisitos de calidad y factibilidad generalmente aceptados por el mundo académico. Todas las fotografías que ilustran este artículo pertenecen a este tipo de grupos.

c. Por último, encontraríamos los Progressive o “Progresivos”. Es lo contrario de los Farbs y son los frikies entre los frikies. Llevan la Recreación Histórica hasta extremos que resultan raros y hasta “enfermizos”. Los Progresivos investigan mucho y se consideran a sí mismos como la élite. Durante sus eventos, comen lo mismo que comían en la época representada, duermen al raso si es necesario y prescinden de cualquier elemento o comodidad de la vida moderna, medicinas incluidas. Algunos adoptan sinceramente religiones y sacerdocios antiguos, hasta el punto de vivirlas diariamente, con oraciones y ritos adecuados. En España no existen experiencias de este tipo.
Ibidem. Puente Genil.

Dicho todo esto, que hasta ahora no ha tenido mas que carácter positivo o descriptivo, paso a mojarme, como es habitual en mí y me gustaría ahora aportar mi particular visión normativa de la Reconstrucción Histórica. Como dijimos al principio, ésta incluye entre sus fines principales la difusión de la Historia, sin tintes ideológicos ni políticos. Como tal portavoz de la Historia, el recreador histórico asume una importante responsabilidad: la de transmitir el conocimiento de la Historia con veracidad y rigor al público en general. Esta es la manera (y no otra) en la que la Reconstrucción Histórica se ha ido ganando a pulso el respeto de los historiadores, de las Universidades y de los Museos.

No es una responsabilidad pequeña. Durante generaciones la única fuente para un conocimiento ameno de la Historia han sido los comics y el cine. Hasta el punto de que cualquier cosa que apareciera por la gran pantalla era tomada por el público por rigurosamente cierta y verídica. Así, ahora todos creen que los espartanos estaban tan cachas como en 300 (por cierto, ahórrense un mal rato, no vean la segunda parte de 300 por favor).

Al convertirnos en recreadores históricos abrazamos voluntariamente esa responsabilidad ante la sociedad. Al asumir dicha responsabilidad nos convertimos en maestros vivos del conocimiento y de la Historia y nos debemos a todo ese público, pequeños y mayores, que va a acercarse a nosotros con la expectativa de aprender un poco más de tal o cual personaje o evento histórico.

Defraudar esa expectativa y hacer dejación de la responsabilidad del recreador, supone una falta grave que debería hacer reflexionar a todo aquel con capacidad para ello.
LEGIO XXX VLPIA VICTRIX, SEVILLA

Los recreadores. Esos ingenieros del pasado, que emplean su esfuerzo, su ingenio, su tiempo y su dinero en prestar un servicio tan altruista, tan filantrópico, tan imprescindible… y tan poco valorado por la sociedad y la Administración. Todavía hoy en España, son mínimos los ejemplos de asociaciones de recreación histórica que tienen acceso a ayudas o subvenciones públicas. En la mayoría de los casos, por increíble que parezca, no son siquiera consideradas actividades de carácter cultural por parte de las administraciones o patrocinadores privados.

Pero cómo sorprenderse. Esto es España, ese lugar a años luz de los países culturalmente desarrollados, que respetan y aprenden de su pasado, que no huyen acomplejados de él, que invierten en su protección, que promueven su difusión y que fomentan la cultura humanística de sus ciudadanos.

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.
Marco Tulio Cicerón
Magistrado y filósofo romano

Artículo patrocinado por LA CASA DEL RECREADOR. Material de recreación histórica. 



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