lunes, 14 de septiembre de 2015

SÀTIRA D'UNA INDEPENDÈNCIA ETERNA



De tu santa siesta
ahora te despiertan
versos de poetas.
¿Dónde están tus ojos?
¿Dónde están tus manos?
¿Dónde tu cabeza?

Querida esposa,

Sirvan estas líneas para anunciarte, una vez más, que me voy, te dejo. 

Todavía no sé cuándo exactamente, pero mi firme determinación es dejarte. Tú dices que me quieres pero no me lo demuestras como a mí me gusta. Y yo realmente no sé si te quiero no, pero tampoco me importa. Me he sentido mal en algunas ocasiones y esto es motivo suficiente para mí. Buscaré nuevos horizontes y comenzaré una andadura en solitario, aunque no descarto encontrar otra mujer, soy atractivo y joven todavía.

Me casé contigo obligado, engañado, forzado por tu poder de manipulación. Estoy contigo contra mi voluntad, fui llevado al altar como cordero que llevan al matadero. Ya era mayorcito para saber lo que hacía, desde luego, me casé a los 40. Pero ahora sé que me obligaste con tu violencia. Tú y todos los tuyos. Incluso a veces pienso que quizá aquel matrimonio nunca ocurrió y que fue todo una farsa. Nunca me he sentido tu marido.

Gobernar España: una clase de niños malos.
Desde luego que estoy dedicándome a contarle a todo el mundo lo mal que me has tratado. Debes comprender que necesito que todos sepan de nuestros desencuentros, no vayan a pensar que la culpa de esta ruptura la tengo yo. Todos van a tener bien claro que no me dejas más opción, ya me ocuparé de ello.

Sabrás que tengo derecho a la mitad del patrimonio, según la ley vigente. Y ya que saco el tema, aquí viene lo más importante. Es mi deseo que nada cambie entre nosotros. Me refiero a que no cambien ciertas cosas que en la actualidad me convienen mucho. Por ejemplo.

No quiero que merme la fuente de ingresos procedente de mi trabajo. Tengo un puesto directivo con una magra nómina. Que me contratara tu padre, como dueño que es de su empresa, no significa nada, ni lo ha significado nunca. Desde luego que espero que el final de nuestra relación no cambie en nada esto y me siga tratando igual de bien que cuando estábamos casados: subidas de sueldo, flexibilidad horaria, vacaciones extendidas, etc. Aunque tu padre me ha amenazado con el despido asegurado en caso de dejarte, estoy seguro de que le conviene no hacerlo. Ya verás cómo tengo razón. No se atreverá a despedirme. Y para el caso de que titubee, ahí estarás tú para echarme una mano.


España agobiada por federalismos. Caricatura del s.XIX.
Los niños continuarán viviendo conmigo. Soy su padre y les quiero, así que no hay razón para que estén contigo, no estoy dispuesto a separarme de ellos en ningún momento. Esto será así, estoy seguro de que tú lo entenderás. Podrás visitarlos desde luego, pero nada de custodias compartidas ni otras tonterías con las que me amenazan mis amigos. Leyendas. Nosotros debemos entendernos bien y llegar a este tipo de acuerdo privado.

En cuanto a la casa, dado que yo voy a estar con los niños todo el tiempo, será para mí. La segunda vivienda, la de la playa puedes quedártela, pero debes contar con que me instalaré allí durante mi mes de vacaciones. Espero que no trates de negarme derecho tan fundamental, sabes cuánto me gusta la playa. También será para mí el coche grande, el que normalmente usas tú. Para ti el utilitario, que podrás usar todo el tiempo, salvo cuando deje el mio en el taller, durante esos periodos pasaré a usar el tuyo. No voy a renunciar a nada que me apetezca, te lo advierto.

Tampoco quiero que nada cambie entre nosotros en cuanto a sexo, a pesar de nuestra independencia. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Así que podremos seguir teniendo sexo cada vez que me apetezca. Cuando te llame quedaremos y no habrá mayor problema en tener sexo contigo. No veo razón para que deje de ser así. Me chantajearías si fuera de otra manera. Al menos mientras no cuente con otra pareja estable.

Por supuesto, tampoco quiero que tu familia se indisponga conmigo en lo más mínimo. Ni tus padres ni tus hermanos. Especialmente, tu hermana la tontaina, la especialista en otorrino. Ya sabes que mis oídos están algo delicados Seguro que seguirá viéndome gratis en su consulta, como hasta ahora. Faltaba más. Tú te ocuparás de que así sea. De hecho, siempre me ha parecido muy atractiva tu hermana, así que quizá le diga que venga a vivir conmigo, tú la convencerás de ello. 
La estupidez humana es la única cosa que nos da una idea del infinito. Ernest Renan.


También quiero seguir perteneciendo al club de pádel que preside el golfo de tu hermano. Es un capullo, pero a mí me gusta el pádel. Él me ha advertido claramente de que seré expulsado del club si te hago daño, pero seguro que son solo bravatas. ¡Será mamón! Tú le tendrás que convencer para que yo pueda seguir jugando en ese club, en el que siempre hago buenos contactos. He invertido mucho en mis nuevas palas y no es cosa de cambiarme ahora a un club de mala muerte. No prescindirán de un gran jugador como yo.

Y con los amigos, igual, no tenemos por qué dejar de frecuentar los mismos entornos sociales ni de amistad. Solo que ahora lo haremos como personas independientes, cada cual con su vida y su pareja.

En definitiva, no veo mas que ventajas en este proyecto de separación. Te repito que todavía no es más que un proyecto en el que ya estoy trabajando. Pero puedes dar por seguro que no habrá tribunal ni ley que me haga dar un paso atrás en mis propósitos. Aunque tampoco cometeré errores que me hagan enfrentarme a la ley y dar con mis huesos en la cárcel. Lo haré todo sorteando cualquier escollo legal que me pongas tú o tus abogados. Y al final conseguiré todo lo que quiero porque mi voluntad es firme, mis propósitos justos y este es un país libre.

Eso sí. En caso de que me arrepienta, daré marcha atrás y seguiremos juntos. Siempre tengo esta opción.

Si te opones a todo lo expuesto, estarás ejerciendo una violencia contra mí que no estoy dispuesto a aceptar y que denunciaré allá donde me convenga, como una vulneración abominable de mis derechos como hombre y como ciudadano.

Nos vemos luego para recoger a los nenes.

 .


 De tu santa siesta
ahora te despiertan
versos de poetas.
¿Dónde están tus ojos?
¿Dónde están tus manos?
¿Dónde tu cabeza?
Cecilia, Mi querida España

 

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