28 noviembre 2015

ADIOS A LA BANCA: LAS 7 CLAVES DE LAS NUEVAS FINANZAS




 La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse


Muy reacio he sido a escribir como economista acerca de los fenómenos financieros que se están manifestando en nuestra cicatrizante economía. Sin embargo, ahora que afrontamos cierto periodo de crecimiento de nuevo, tengo el atrevimiento de emitir mi juicio sobre los cambios que estoy observando en el comportamiento de las empresas y las familias en relación con la financiación y el sector bancario, ese ogro al que todos hoy miran con recelo y desconfianza. No he encontrado ninguna aportación sobre este fenómeno hasta ahora, así que quizá venga bien esta reflexión sobre el tema para enriquecer todos los puntos de vista.

Sumo a mi atrevimiento la moda del numerito. Entiéndanlo irónicamente, pero parece que eso de poner en el título que ofreces tal número de "claves" sobre cualquier cosa, conlleva mayor número de lectores. Si usted es uno de ellos, no se sienta mal, también yo hago click sobre este tipo de reclamos.

Pero vayamos al turrón.

1. La desconfianza. Desde el principio de la pasada crisis, se estuvo hablando de la confianza. La banca dejó de confiar en las empresas, se nos dijo. La banca nacional dejó de confiar en la extranjera y los bancos dejaron de confiar en las cajas y en los otros bancos.

Este discurso caló hondo en los primeros años de la crisis, cuando se señalaba con el dedo al sector inmobiliario como el causante del desastre. Cuando se comprobó que el desgobierno monetario, la corrupción política y la avaricia desmedida de la banca mundial estaban detrás de la gran depresión que hemos vivido, la teoría de la desconfianza cayó en el olvido.


Justo hasta ahora, en mi opinión. Porque hoy y de forma cierta, no imaginaria, es el sector de la economía real el que desconfía de la banca. Son las familias y empresas las que guardan las distancias con su banco de siempre y los que han aumentado su movilidad entre una entidad y otra. Ahora todos los clientes de la banca leen cada documento hasta por el canto y las organizaciones de defensa del cliente bancario están más organizadas, activas y beligerantes que nunca. Jamás antes el Servicio de Reclamaciones del Banco de España tuvo tanto trabajo y los clientes pelean cada décima de punto en interés o en comisiones.Todo esto no dibuja un panorama muy halagüeño para la banca en el futuro.

Y producto de esta desconfianza es el fenómeno del aumento de la liquidez: las empresas y particulares mantienen ahorros a la vista, antes que ordenar invertirlos en productos financieros en los que no confían.

2. Aumento de la liquidez. Este progresivo aumento de la liquidez en familias y empresas está elevando la tasa de ahorro ya que consumo e inversión crecen, pero en mucha menor medida. Sin embargo, esto no anuncia, como algunos economistas han señalado, el comienzo de una nueva burbuja económica, antes al contrario.

Porque no estoy de acuerdo con los cuentos de Greenspan, Bernanke y sus apóstoles, todo para lavar su imagen. Tampoco con M. Wolf que vuelve obcecadamente sobre el problema del "exceso de ahorro mundial" como causa de la depresión. Podrían venir a contarle eso del exceso de ahorro a todas las empresas españolas que han tenido que cerrar por problemas transitorios de liquidez o a las familias que no han podido afrontar la hipoteca. Tampoco comparto las teorías de Michael Roberts, tan agorero el pobre, aunque sí creo muy aprovechable su opinión cuando clama “lo del exceso de ahorro es una falacia”. Según él, no hubo un "exceso de ahorro", sino un "colapso de la inversión": la disminución de rentabilidad provocó que la inversión disminuyera y solo la especulación financiera mantuvo el consumo, que se orientó en gran parte  a la especulación inmobiliaria improductiva.  

Su razonamiento es lógico al principio, pero patina cuando explica que la inversión disminuyó en los años previos a la crisis. En mi opinión, no se trató de un “colapso de la inversión” sino una espiral de toma de decisiones de inversión cada vez más ineficiente por parte de la banca y las empresas, con rentabilidades marginales en picado y con creciente asunción de unos riesgos que acabaron materializándose y provocando el colapso del sistema, por supuesto con la colaboración de un Estado incapaz y una autoridad monetaria inútil.

A mi modo de ver, los aumentos actuales de ahorro tienen otro origen y hoy la liquidez está teniendo otra aplicación por parte de familias y empresas.

3. Contracción del sector financiero. Es lo que eufemísticamente llaman reestructuración de la banca, pero que entendemos mejor cuando explicamos lo que significa: cerrar la mayoría de sus oficinas, despedir a la mitad de su plantilla y poner a funcionar el látigo en la espalda de la otra media. Básicamente. Por supuesto, que todo va acompañado de una mayor regulación que, supuestamente, evitará los excesos del pasado.

Las empresas y las familias no tendrán otra que adaptarse a este nuevo marco de relaciones con sus bancos: cambios de interlocutor frecuentes, gestión autónoma de las finanzas vía banca electrónica y clima tóxico creciente en las oficinas. La progresiva sindicalización de las plantillas de la banca, que algunos profetizan, es en mi opinión ciencia ficción, habida cuenta de la capacidad económica del sector para desactivar a tiempo la conflictividad social interna.

4. Reinversión de beneficios en las empresas. He aquí por tanto el fenómeno creciente en el nuevo tejido empresarial español que está surgiendo de las cenizas de la crisis. La nueva pyme no puede acceder a la financiación tradicional ni confía en los bancos. Tampoco encuentra financiación en las entelequias de los llamados segundos mercados o mercados alternativos, mucha teoría y poca efectividad. Así que, especialmente aquellas empresas que no dependen de cotizaciones bursátiles, es decir, la mayoría,  están destinando sus beneficios a aumentar su capacidad financiera, via reservas.

5. Autofinanciación. Tanto por la mencionada reinversión de reservas como por la aportación de dinero fresco procedente de los socios, la autofinanciación es por tanto la clave central, la piedra angular del nuevo modelo de crecimiento empresarial. La autofinanciación será igualmente aplicable a las familias, que recelan ya de comprar a base de crédito. Un modelo más lento sin duda, pero que otorga al empresario y particular la autonomía y seguridad que necesita en estos tiempos. Será un modelo que dejará pasar las oportunidades de negocio que no puedan afrontarse con las propias fuerzas. Pero en la medida en que responda a una aversión al riesgo mayor que antes de la crisis, resultará en un crecimiento más sólido.

Esta reducción del apalancamiento de los balances y del ciclo Inversión-Financiación, será más acentuada o no, dependiendo del sector económico y del tamaño de la empresa. En mi opinión, conforme pase el tiempo, esta tendencia llevará a situar el escaso endeudamiento bancario en posiciones cada vez más largas y vinculadas a activos productivos concretos (financiación específica).

6. Reformulación del papel del Director Financiero. Atrás quedó el papel del Director Financiero como hunter de los fondos que apoyaban a la expansión constante. El CFO como fogonero de una locomotora que aceleraba constantemente, engullendo proyectos de inversión, es cosa del pasado. Las empresas tendrán que utilizar de otro modo las capacidades de estos directivos, fomentando su papel asesor de los CEO y de los consejos, aumentando su colaboración con el departamento jurídico en la llevanza conjunta de asuntos y acentuando su papel clave en la imagen corporativa, que cada vez está más afectada por la transparencia contable y financiera.

7. Lento pero seguro. Como hemos visto, esta máxima se ha instalado en los cimientos del nuevo modelo de crecimiento de la economía española, que tenderá a tasas bajas pero estables. Lo que el FMI (o la alegría de la huerta como también es conocido) llama crecimiento raquítico, yo lo releo como crecimiento vegetativo, un tipo de crecimiento que se basa en parámetros de baja toma de riesgos reales, un mercado de capitales prudente, junto con un Estado aún débil y que todavía paga facturas atrasadas. Tendremos que esperar curvas de crecimiento mucho más planas en el futuro. En el contexto europeo, la economía española debería aprovechar este escenario para promover los cambios en su modelo productivo que le permitan aprovechar al máximo esta nueva pendiente ascendente, siempre y cuando el Estado pueda actuar con algo más de margen de maniobra conforme se corrijan los desequilibrios heredados. Desde luego el mayor perjudicado de este patrón de crecimiento va a ser el empleo (como ya se está atisbando en las ridículas cifras de su ritmo de crecimiento), variable en la que los próximos gobiernos van a tener que librar la batalla económica más importante.

Quizá los psicólogos llamen a este fenómeno estrés postraumático de las finanzas españolas. Y sería un buen diagnóstico. Es lo que tiene haber vivido la gran crisis del siglo XXI de la que podremos hablar a nuestros nietos.
 



 La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse
Oscar Wilde (1854-1900)
Escritor británico


20 octubre 2015

CUMPLEAÑOS EN EL RIN



El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son

Hacen mucho ruido. Como siempre. Gritan como si fueran el doble de efectivos. Y no parecen muy dispuestos a dispersarse.

Diría que son unos siete… ocho mil quizá. Al menos los que puedo ver desde aquí. Tengo que entornar los ojos para apreciar los detalles, a mi edad comienzo a tener problemas de agudeza visual. Supongo que dormir poco y mal no ayuda mucho.

Tiene gracia, hoy cumplo 45 años. Y Marte me regala una bonita jornada. Qué mejor compañía en mi cumpleaños que la de unos putos germanos. Lo que no me pase a mí…

Según me contaron en el pretorio, el legado recibió hace días informaciones de movimientos de grandes grupos armados entre los bructeros. Tardamos solo una semana en reunir a toda la legión y cruzar el río. Una buena jugada que ha impedido una mayor concentración de tropas al enemigo. Pero estos cabrones han tenido tiempo para superarnos en número. Ahora hay que joderse y luchar.

Miro hacia atrás y encuentro las caras de mis hombres. Los fríos rostros de los veteranos, serios y enjutos, que observan las líneas enemigas, mientras mascan resina de lentisco. Los de los jóvenes, todos más pálidos que de costumbre, que no pueden ocultar su inquietud, porque tienen los nudillos blancos de tanto apretar el pilum. Han limpiado y engrasado sus corazas y sus cascos, para impresionar lo mas posible al enemigo. Camino entre las filas para animarles. A todos les miro a los ojos, les llamo por su nombre, les arranco unas risas y les recuerdo que están preparados, que esta mañana harán lo que saben hacer y que lo harán bien. En cuanto al Optio, una simple mirada hacia el fondo de las filas sirve para que asienta con su cabeza, con él sobran las palabras.

Mientras vuelvo a mi puesto a la derecha de la primera fila, me doy cuenta de que yo también tengo miedo. Desde que eres munifex asumes que no puedes evitar sentir miedo. De hecho, es tu mayor enemigo. Los dacios, los germanos,… te atacan de frente, contados días en el año. Les ves venir, hacen ruido y huelen mal. Luchan valientemente, casi siempre, y de antemano sabes que no tendrán piedad de ti. Lo asumes, cuando entiendes que el suelo que pisas perteneció a sus antepasados y que tú, un extranjero venido del sur, te crees mejor que ellos. 

Pero el miedo… el miedo es un enemigo furtivo, que se aproxima en silencio, sin previo aviso. Timor se infiltra en tu mente y lo sientes invadir todas las fibras de tu cuerpo. Se te sube encima y te pesa en las espaldas, tanto que te fallan las piernas. Pierdes la coordinación y olvidas cuantos conocimientos has aprendido. Entonces no puedes pensar y ni siquiera eres capaz de encontrar solución a problemas sencillos.

Y aún puede ser peor. Cuando el miedo te domina del todo, comienza a pensar y a tomar decisiones en tu lugar. El miedo te oculta la realidad, presentándote una visión falsa, que él ha dibujado solo para ti. En esa visión, todo es más negativo y peligroso de lo que es en realidad. Cuando tienes esa clase de miedo, ves más enemigos y por más sitios. Te parecen más fieros, más grandes y mejor armados que tú. Y el único mensaje que escuchas en tu interior es date la vuelta y corre.

Las señales tocan avance. Mando intente y después movete. El Optio repite las órdenes al fondo. En silencio, mi unidad avanza marcando el paso. Toda la masa del frente comienza el movimiento y me preocupo de mantener la alineación de mi unidad con las demás, mirando a izquierda y derecha.

¿Y si muero hoy, el día de mi cumpleaños? Tendría gracia. Esquivé a la muerte demasiadas veces. Parece que la parca se resiste a cortar el hilo de mi vida. Comencé en la Dacia, siendo todavía un muchacho, cuando me asignaron a esta legión, recién reclutada por el divino Trajano. Miles de jóvenes fuimos adiestrados al sur de la Galia, meses y meses de dura instrucción contra reloj, para alistar, enseñar y equipar a toda una nueva legión, una tarea logística que los romanos hacíamos muy bien. Bajo el Aquila recién estrenada de la XXX y con la inconsciencia que da la juventud, probé en mis carnes la dureza de la guerra. Mi cuerpo estaba preparado, pero no mi mente. La guerra no era gloriosa, ni épica, ni legendaria, ni noble. La guerra era sucia, cruel, maloliente y dura. Por primera vez en mi vida, encontré a los que deseaban matarme sin conocerme de nada. 

Poco a poco nos acercamos a la línea de germanos. Ellos también están caminando hacia nosotros, al menos no se limitan a gritar. Caen algunos dardos y piedras, que hacen un ruido sordo sobre nuestro muro de escudos. Algún proyectil cae sobre un casco, escucho el sonido metálico y el quejido del legionario. Nada grave. Permanezco atento, porque a veces les da por correr hacia nuestras líneas, para sorprendernos y cerrar distancias. Pero no están muy bien dirigidos esta mañana, así que alcanzamos la distancia operativa de nuestros pila con más tranquilidad de la esperada. Esto marcha. Puedo oír las órdenes de alto dadas a lo largo de toda la línea. Nosotros también detenemos la marcha para arrojar nuestros pila tal como hemos hecho en mil y un ejercicios. A mi orden, con un gruñido de esfuerzo, nuestra lluvia de hierro describe un arco suave hacia la masa germana, que se detiene en seco mientras se cubre de escudos. Aún no han caído sobre ellos cuando ordeno desenvainar los gladius, no hay tiempo que perder y tenemos que prepararnos para el choque. Vuelvo la vista hacia los germanos. El lanzamiento ha sido rentable. Pero son demasiados hoy. Están recomponiendo sus líneas y retirando a sus heridos. Toca avanzar otra vez.

Cuando era un centurión novato, no podía evitar recordar a esos otros que ví morir delante de mí. Me acuerdo del centurión Antonio al que cortaron el cuello con una falx dacia. Todavía veo sus ojos blancos y la cruel herida por la que se escapaba su vida, cuando lo trasladaban a retaguardia. Me acuerdo de cómo Aquila cayó atravesado por varias lanzas sármatas, cuando nuestra centuria tuvo que desplegarse en retaguardia para proteger a toda una columna. Era duro de roer, y no murió antes de destrozar la rótula de un jinete enemigo y destripar a otro caballo con su gladius.  

No. El puesto de centurión no es envidiable. Siempre en la derecha de la línea, en la posición más expuesta, su situación siempre clara para cualquier enemigo que conozca un poco las tácticas romanas. Su cresta transversal sirve a sus hombres para localizarle fácilmente en todo momento, pero también es de gran utilidad a un enemigo siempre hambriento de liquidar a los oficiales y coleccionar cascos como trofeos, a ser posible con las cabezas dentro.

No, no es un cargo envidiable. El puesto de centurión es ofrecido a muchos veteranos que renuncian a tal honor y tal paga. Para aceptarlo, o bien estás muy seguro de ti mismo, o bien estás loco.

Hoy, a pesar de lo vivido, todavía siento miedo. Siempre. Pero ahora, tras tantos años de servicio, no me dejo dominar por sus garras. He aprendido a controlar la respiración, para que mi cuerpo calme a mi mente y sujete sus riendas, como hago cuando monto un caballo difícil. Entonces mi corazón deja de correr y comienzo a pensar con claridad. Mi vista puede ahora ver la realidad, mis movimientos se hacen pausados, mi voz es firme y no tiembla. Grito voces de ánimo. Estamos muy cerca de estos hijos de puta, vuelvo la cabeza a la izquierda, la línea sigue bien. 

Como mandan las ordenanzas, nunca contraje matrimonio. Conocí muchas mujeres en mi vida, pero no sé si amé a alguna. O quizá sí. A una o a dos, como mucho. Hijos, no sabría decir. Ni tan pocos como yo creo, ni tantos como algunas pretenden. A veces pienso que la guerra me robó la capacidad de amar. Quizá, en mi estela funeraria, junto al “Que la tierra te sea leve”, deberían grabar “Las mujeres le amaron más de lo que él las amó a ellas”. Quizá me equivoqué y nunca encontré el momento, o quizá no soy tan listo como creo y no debí reengancharme al terminar los 25 años de servicio. Quizá debí elegir una mujer y retirarme con ella y mis ahorros, a cuidar una pequeña villa en Campania y a tener los problemas de la gente corriente. Sin embargo, aquí estoy, a unos pasos de miles de tipos que quieren destriparme. Al carajo. Es la hora de hacer mi oficio.

“Bien muchachos, ya sabéis el guion... Esto va a ser divertido... Todos pegados a mi culo y manteniendo la línea… Esta noche os pago el vino a todos… ¡Paso ligero! ¡Por la XXX y por Roma!




El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.
Tito Livio, historiador romano 




Artículo patrocinado por LA CASA DEL RECREADOR. Material de reconstruccion histórica.






14 septiembre 2015

SÀTIRA D'UNA INDEPENDÈNCIA ETERNA



De tu santa siesta
ahora te despiertan
versos de poetas.
¿Dónde están tus ojos?
¿Dónde están tus manos?
¿Dónde tu cabeza?

Querida esposa,

Sirvan estas líneas para anunciarte, una vez más, que me voy, te dejo. 

Todavía no sé cuándo exactamente, pero mi firme determinación es dejarte. Tú dices que me quieres pero no me lo demuestras como a mí me gusta. Y yo realmente no sé si te quiero no, pero tampoco me importa. Me he sentido mal en algunas ocasiones y esto es motivo suficiente para mí. Buscaré nuevos horizontes y comenzaré una andadura en solitario, aunque no descarto encontrar otra mujer, soy atractivo y joven todavía.

Me casé contigo obligado, engañado, forzado por tu poder de manipulación. Estoy contigo contra mi voluntad, fui llevado al altar como cordero que llevan al matadero. Ya era mayorcito para saber lo que hacía, desde luego, me casé a los 40. Pero ahora sé que me obligaste con tu violencia. Tú y todos los tuyos. Incluso a veces pienso que quizá aquel matrimonio nunca ocurrió y que fue todo una farsa. Nunca me he sentido tu marido.

Gobernar España: una clase de niños malos.
Desde luego que estoy dedicándome a contarle a todo el mundo lo mal que me has tratado. Debes comprender que necesito que todos sepan de nuestros desencuentros, no vayan a pensar que la culpa de esta ruptura la tengo yo. Todos van a tener bien claro que no me dejas más opción, ya me ocuparé de ello.

Sabrás que tengo derecho a la mitad del patrimonio, según la ley vigente. Y ya que saco el tema, aquí viene lo más importante. Es mi deseo que nada cambie entre nosotros. Me refiero a que no cambien ciertas cosas que en la actualidad me convienen mucho. Por ejemplo.

No quiero que merme la fuente de ingresos procedente de mi trabajo. Tengo un puesto directivo con una magra nómina. Que me contratara tu padre, como dueño que es de su empresa, no significa nada, ni lo ha significado nunca. Desde luego que espero que el final de nuestra relación no cambie en nada esto y me siga tratando igual de bien que cuando estábamos casados: subidas de sueldo, flexibilidad horaria, vacaciones extendidas, etc. Aunque tu padre me ha amenazado con el despido asegurado en caso de dejarte, estoy seguro de que le conviene no hacerlo. Ya verás cómo tengo razón. No se atreverá a despedirme. Y para el caso de que titubee, ahí estarás tú para echarme una mano.


España agobiada por federalismos. Caricatura del s.XIX.
Los niños continuarán viviendo conmigo. Soy su padre y les quiero, así que no hay razón para que estén contigo, no estoy dispuesto a separarme de ellos en ningún momento. Esto será así, estoy seguro de que tú lo entenderás. Podrás visitarlos desde luego, pero nada de custodias compartidas ni otras tonterías con las que me amenazan mis amigos. Leyendas. Nosotros debemos entendernos bien y llegar a este tipo de acuerdo privado.

En cuanto a la casa, dado que yo voy a estar con los niños todo el tiempo, será para mí. La segunda vivienda, la de la playa puedes quedártela, pero debes contar con que me instalaré allí durante mi mes de vacaciones. Espero que no trates de negarme derecho tan fundamental, sabes cuánto me gusta la playa. También será para mí el coche grande, el que normalmente usas tú. Para ti el utilitario, que podrás usar todo el tiempo, salvo cuando deje el mio en el taller, durante esos periodos pasaré a usar el tuyo. No voy a renunciar a nada que me apetezca, te lo advierto.

Tampoco quiero que nada cambie entre nosotros en cuanto a sexo, a pesar de nuestra independencia. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Así que podremos seguir teniendo sexo cada vez que me apetezca. Cuando te llame quedaremos y no habrá mayor problema en tener sexo contigo. No veo razón para que deje de ser así. Me chantajearías si fuera de otra manera. Al menos mientras no cuente con otra pareja estable.

Por supuesto, tampoco quiero que tu familia se indisponga conmigo en lo más mínimo. Ni tus padres ni tus hermanos. Especialmente, tu hermana la tontaina, la especialista en otorrino. Ya sabes que mis oídos están algo delicados Seguro que seguirá viéndome gratis en su consulta, como hasta ahora. Faltaba más. Tú te ocuparás de que así sea. De hecho, siempre me ha parecido muy atractiva tu hermana, así que quizá le diga que venga a vivir conmigo, tú la convencerás de ello. 
La estupidez humana es la única cosa que nos da una idea del infinito. Ernest Renan.


También quiero seguir perteneciendo al club de pádel que preside el golfo de tu hermano. Es un capullo, pero a mí me gusta el pádel. Él me ha advertido claramente de que seré expulsado del club si te hago daño, pero seguro que son solo bravatas. ¡Será mamón! Tú le tendrás que convencer para que yo pueda seguir jugando en ese club, en el que siempre hago buenos contactos. He invertido mucho en mis nuevas palas y no es cosa de cambiarme ahora a un club de mala muerte. No prescindirán de un gran jugador como yo.

Y con los amigos, igual, no tenemos por qué dejar de frecuentar los mismos entornos sociales ni de amistad. Solo que ahora lo haremos como personas independientes, cada cual con su vida y su pareja.

En definitiva, no veo mas que ventajas en este proyecto de separación. Te repito que todavía no es más que un proyecto en el que ya estoy trabajando. Pero puedes dar por seguro que no habrá tribunal ni ley que me haga dar un paso atrás en mis propósitos. Aunque tampoco cometeré errores que me hagan enfrentarme a la ley y dar con mis huesos en la cárcel. Lo haré todo sorteando cualquier escollo legal que me pongas tú o tus abogados. Y al final conseguiré todo lo que quiero porque mi voluntad es firme, mis propósitos justos y este es un país libre.

Eso sí. En caso de que me arrepienta, daré marcha atrás y seguiremos juntos. Siempre tengo esta opción.

Si te opones a todo lo expuesto, estarás ejerciendo una violencia contra mí que no estoy dispuesto a aceptar y que denunciaré allá donde me convenga, como una vulneración abominable de mis derechos como hombre y como ciudadano.

Nos vemos luego para recoger a los nenes.

 .


 De tu santa siesta
ahora te despiertan
versos de poetas.
¿Dónde están tus ojos?
¿Dónde están tus manos?
¿Dónde tu cabeza?
Cecilia, Mi querida España