06 septiembre 2015

¿MOTIVACIÓN O MANIPULACIÓN?



Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo. Se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.


Jefe: Necesitamos entregar este informe el lunes a primera hora.
Juan: Va a estar dificil, es viernes, no veo cómo podremos hacerlo.
Jefe: El fin de semana es largo, querido amigo.
Juan: ¿El fin de semana? Tenía previsto pasarlo con mi familia...
Jefe: Yo tambien lo tenia previsto Juan, pero asi es el trabajo. Hoy por ejemplo, voy a perderme la fiesta de graduación de mi hija.
Juan: Sí pero... ya van tres fines de semana que paso trabajando, la verdad es que...
Jefe: Y yo igual, es lo que nos toca en los tiempos que corren. Ahora bien, puedo comprender que te hayas rendido o cansado. Si es asi...
Juan: No es que me rinda, es que... el personal de mi equipo está algo descontento y yo...
Jefe: Se que no te rendirás, eres de los valientes. Y tú sabrás convencerles de que el esfuerzo constante es necesario. Porque eres de los mejores. Ten en cuenta que si logramos este contrato, habremos cumplido los objetivos incluso para el proximo mes.
Juan: ... Está bien... cuenta con el informe el lunes.
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Vuelvo aquí sobre un tema recurrente en este blog, la motivación del equipo y el trato a los empleados.

Como bien saben, corren ríos de tinta sobre el asunto de la motivación a los empleados. No se escatiman esfuerzos en comunicarles lo mucho que importan, cuánto depende de ellos el éxito de la empresa. Se organizan programas formativos específicos, másteres carísimos y prestigiosísimos en escuelas de negocios de atractiva heráldica y reverendísimos patronos. Se valora a los líderes motivadores y se les retribuye generosamente si consiguen que sus colaboradores den lo máximo de sí por la empresa. La motivación del equipo consume miles y miles de euros en las empresas y cientos de horas de formación de los mandos. Aprender a motivar es la obsesión, es el mantra que guía la espina dorsal de la formación directiva de todas las empresas."Un empresario, un directivo", dicen.

Y sin embargo, no se alcanza el objetivo propuesto, que parece correr siempre una milla por delante. Una meta que parece no alcanzarse nunca por mucho que corramos y que se desvanece en cuanto tratamos de cruzarla.

Las empresas gastan mucho dinero en motivar a sus plantillas, pero éstas no parecen aumentar el rendimiento en la proporción esperada. Los empleados siguen sufriendo bajas laborales, el absentismo no decrece y la rotación y el abandono siguen presentes. Ante este panorama, el diagnóstico es el mismo: usted no motiva adecuadamente a su plantilla, usted no cuida de su equipo, hágalo como es debido y obtendrá mayores resultados. 

Sin embargo, esta es una huida hacia adelante que no generará más que un mayor gasto en formación, en control del personal, en actividades que les generen mayor felicidad y compromiso.

¿Por qué?

Sin pretensiones en invadir parcelas especializadas propiedad de los gurús del asunto, expondré aquí la visión de quién fue primero empleado, después directivo y finalmente empresario. En mi opinión, HEMOS OLVIDADO la naturaleza de las relaciones laborales. Una source amnesia, enmascarada entre los masters, seminarios, literatura empresarial, artículos técnicos, etc. Nos hemos olvidado de que la relación laboral es un intercambio de trabajo por dinero.

Sencillamente.

Aunque nuestros operarios de hoy lleven corbata o uniforme o trabajen en modernas oficinas ergonómicas, su relación laboral no es muy diferente de la del jornalero preindustrial que cada mañana esperaba en la plaza del pueblo a que aparecieran los capataces que ese día necesitaban brazos para las tareas agrícolas. Por aquel entonces, se contrataba al trabajador por un salario que iba en función de su rendimiento. Posteriormente, el desarrollo industrial que necesitaba de un ciclo de producción continuo, propició las contrataciones permanentes de los trabajadores, para que produjeran la cantidad estipulada diariamente, con un horario definido y a cambio de un sueldo periódico, semanal o mensual. El vertiginoso desarrollo industrial y tecnológico del siglo XX y la necesidad de regulación de las relaciones laborales dieron lugar posteriormente a quedarnos solo con el horario: se contrataba al trabajador unas horas de su vida a cambio del sueldo. Esta cantidad de horas fue objeto de regulación legal para evitar, al menos sobre el papel, que las personas entregaran su vida entera a las empresas. La producción y el rendimiento pasaron a un segundo plano, lo cual, poco a poco fue llevando a empresas y trabajadores a una sutil espiral de ineficiencias mutuas que ni empresarios ni sindicatos ni políticos saben resolver hoy día.

Así que, hagamos memoria.

El empleado de una empresa trabaja por dinero. TODOS trabajamos por dinero. En una encuesta a 100 personas acerca de su primera medida tras tocarles la lotería, 80 responden que sería dejar de trabajar (los otros 20 no responden esto, porque están parados). Si desapareciera la motivación económica, nadie aparecería por la oficina nunca más.

¿Nadie? No nadie no, curiosamente. He observado que personas que no necesitan trabajar para vivir, continúan trabajando en ocasiones. Aquellos a los que les ha sonreído la suerte, los que tienen un patrimonio familiar abultado o incluso los jubilados que podrían dedicarse a viajar y divertirse. Pero si se observa atentamente, estos casos tienen un denominador común: ninguno de estos trabajos interfiere con sus necesidades personales y familiares: horarios flexibles y reducidos que les permiten desarrollar su actividad a su ritmo, sin estrés, completamente conciliados familiarmente, solo que a cambio de una retribución menor.

Sigamos recordando.

El trabajador necesita desarrollar su jornada en un ambiente positivo y motivador, pero ésta no es la causa primaria de su presencia en la empresa. Hay que motivarle y hacerle agradable cada hora de su jornada, pero su compromiso con el proyecto no aumentará por más que mejoremos estos factores. Hoy en día, las herramientas tradicionales de motivación han quedado tan obsoletas como el sueldo, es decir, clasificadas en el capítulo de factores de desmotivación, aquellos cuya mejora difícilmente aumenta la motivación, pero cuyo empeoramiento hará que ésta caiga en picado.

El empresario debe preocuparse porque el trabajo no provoque estrés o infelicidad al trabajador. Pero de ahí a hacerse responsable de su felicidad… va un mundo. Los trabajadores son mayorcitos para saber dónde buscar su felicidad. La empresa está obligada únicamente (y no es poco) a no obstruir ese camino a la felicidad.

Usted no puede pedir a los empleados lo que no es capaz de retribuir. Se les pide a los trabajadores un compromiso con la empresa, que compartan con ella un proyecto vital, que liguen su vida profesional (y total) a la de la empresa. Sin embargo, el empresario no está en condiciones de corresponder a este grado de entrega. El mantenimiento de las condiciones laborales y el mismo puesto de trabajo están supeditados a la marcha económica de la empresa. Deteriorada ésta, nada impedirá que se despidan a los empleados más entregados, más antiguos, más valiosos y comprometidos. La crisis nos ha enseñado esto, ¿verdad? Por lo tanto, los empresarios podrían ahorrarse los discursos grandilocuentes sobre el compromiso.

Por amor hacemos lo imposible. No hay motivación mayor.
Sigamos recordando. El único que tiene un compromiso real con el proyecto es el empresario. Todo el mundo es capaz de hacer cualquier cosa por amor. Por eso es facil reconocer que los empleados no aman la empresa. Son otras cosas las que aman. El empresario es el único que tiene amor por la empresa y un apego real con la aventura del negocio. Cualquier rastro de amor que un empleado le tenga a la empresa emana directamente del que el mismo empresario, si es un auténtico líder, demuestra a diario con su comportamiento y entusiasmo. Porque el amor es contagioso. Y si el empresario sufre desapego por el proyecto, cualquier afectividad positiva de los empleados hacia la empresa se derrumbará como un castillo de naipes. Pero más allá de esto, el empleador no debería esperar de sus colaboradores el mismo entusiasmo que le adorna. De lo contrario, se corre el riesgo de estar ante una hábil jugada de pretender aumentar el compromiso, la motivación y la felicidad de las personas, tratando de convertir a cada empleado en un empresario sin voz, voto o participación en los beneficios de la empresa.

Si dices sí, cuando quieres decir no, habrás negociado con tu dignidad, aunque la gente te aplauda.
Walter Riso

Podemos comprobar esto, observando organizaciones en las que el compromiso real con los objetivos alcanza sus grados máximos. En las congregaciones religiosas de carácter asistencial, todos sus miembros están comprometidos y ligados por el amor, ayudando a los mas necesitados a cambio de nada. En organizaciones terroristas, es el odio el que mueve el compromiso y no necesitan ningun sueldo para matar y hacer daño. En uno y otro caso, el fanatismo de origen religioso o político mueve a los miembros de la organización, con efectos beneficiosos en el primer caso y dañinos en el segundo. ¿Es trasladable esto a las empresas? Obviamente no.

¿Estamos motivando realmente a los empleados?¿No estaremos manipulándolos?¿No tratarán las empresas de convencerlos de que les gusta algo que realmente no les gusta?¿No serán los empresarios flautistas de Hamelin, cautivando a otros a seguir su camino utilizando las flautas adecuadas?

No es la oficina, nuestro lugar preferido
Pienso que no debemos confundir términos y tener el valor de llamar a cada cosa con su nombre. La única herramienta de motivación pura es el coaching, que ayuda a cada individuo a conocerse a sí mismo y a encontrar su propio camino. Las demás herramientas de motivación de equipos proporcionan la capacidad de mejorar el estado de ánimo y la productividad de los integrantes de un grupo en beneficio de un proyecto común. Pero se corre el riesgo de confundir al mero manipulador con un verdadero motivador.

Es por esto por lo que las empresas no consiguen motivar a todos sus empleados de manera permanente. Porque utilizan las herramientas equivocadas y han equivocado el sentido de la motivación desde el principio.

Para evitar caer en esto, no estaría de más tomar en consideración los siguientes consejos.
  • NO OBSTRUYA QUE SUS EMPLEADOS ALCANCEN LO QUE REALMENTE NECESITAN
  1. Hágales sentir que trabajar en su empresa no interfiere con sus obligaciones familiares. Contráteles por objetivos, no por horarios. Establezca con ellos dichos objetivos y luego solo exíjales que los cumplan en tiempo y calidad.
  2. Convénzales de que el horario estricto no existe, permítales gestionar su jornada y adaptarla a sus necesidades. Habilíteles para trabajar en casa si no necesitan estar en la oficina.
  3. Elimine el trabajo como causa de estrés para las personas. Si los jefes se ven obligados a llamar a los empleados en sus vacaciones, es que algo falla. Que nadie se sienta culpable si tiene que permanecer días en casa cuidando a hijos con gripe.
  • NO EXIJA A SUS TRABAJADORES NADA QUE USTED NO PUEDA RECOMPENSAR
  1. Ninguna empresa puede recompensar el tiempo a pasar con la familia, el de la educación, cría y formación de los hijos o el del cuidado y atención a los padres ancianos
  2. No haga el ridículo con aquello de "un empleado, un directivo". Comience por retribuirles como directivos si desea exigirles tal nivel de compromiso.
  3. Reconozca que se necesita con frecuencia tiempo para resolver gestiones personales e intransferibles que, ineludiblemente han de realizarse en el horario de trabajo habitual. Permita a cualquiera que compense el trabajo atrasado en cualquier momento.
Paga a tus trabajadores antes de que se seque el sudor de su frente
El Corán
  • NO GASTE RECURSOS DANDO A SUS TRABAJADORES LO QUE NO NECESITAN.
  1. No les coma el tarro con monsergas sobre lo guay que es la empresa, lo increíble de su origen, los méritos de sus líderes y los reconocimientos y premios que obtiene de la sociedad. No les lave el cerebro en convenciones, convivencias, viajecitos y reuniones. No son tontos.
  2. No se moleste en aumentarles el sueldo constantemente o premiarles con bonificaciones o pagas extras. No sienten tanta pasión por la pasta. Págueles un salario justo en función de la calidad y cualificación de sus servicios.  Una vez satisfechos en el aspecto económico, un trabajador pasa a preocuparse de otras cosas importantes.
  3. No les imponga tal o cual curso de formación, fije los objetivos formativos conjuntamente con ellos. Ni tampoco consienta que empleen recursos de la empresa en aprender esperanto.
  • NO SEA HIPOCRITA
  1. Aunque sostienen lo contrario en público, todavía muchos empresarios caminan por las tardes por la oficina para tomar nota y premiar a aquellos esforzados trabajadores que prolongan inhumanamente la jornada. Debería hacer lo contrario, tomar nota de aquellos incompetentes que por costumbre pasan demasiado tiempo en la oficina haciendo no se qué.
  2. Por encima de todo, pague a sus trabajadores justamente y con puntualidad, esto es lo realmente importante, esta es su parte del contrato. Caen en la ignominia aquellas empresas que hablan de motivación de los empleados, cuando inclumplen la norma básica y primaria de pagar un salario justo y a tiempo.
Y no olvides, si eres un empleado, desconfía de las promesas de amor eterno y de los abrazos de tu jefe. Él no siente amor por tí. Permanece atento a otras ofertas profesionales y no pienses que tu contrato actual durará para siempre.


Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo. Se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Abraham Lincoln
XVI Presidente de los Estados Unidos de América

 

13 agosto 2015

EL MES DE LA IRA



 "You provide me with the photographs, and I'll provide you with the war"


Washington 21 de abril de 1898. El ejemplar del New York Journal que tiene en la mano no cambia mucho con respecto a los anteriores. Durante meses la prensa amarilla ha venido inflamando a la opinión pública de todo Estados Unidos. Poco les importa la verdad. Todo con tal de crear presión a congresistas y senadores de modo que empujen al Presidente a declarar la guerra. 

De poco estaban sirviendo sus esfuerzos diplomáticos en pro de la paz. Había obtenido de su gobierno contestaciones afirmativas a cuantas demandas planteaba la Casa Blanca. Se había enfrentado abiertamente a los diarios sensacionalistas que inventaban historias fantasiosas para empañar la imagen de su pais. Pero quien tiene la pluma, tiene el poder. Sus declaraciones eran modificadas, falseadas o simplemente ignoradas.

Primero fue el incidente de aquella mujer supuestamente desnudada por policias españoles. Por mas que se demostró que había sido recatadamente registrada por una mujer policia, el periódico publicó una ilustración provocadora solo para encender los ánimos. Luego hubo cierta rectificación cuando la detenida declaró haber sido tratada siempre con el mayor respeto. Pero el daño estaba hecho.

Después vino lo del Maine. Las conclusiones del periódico estaban en las portadas antes de cualquier investigación seria."Un torpedo destruye el Maine", dijeron. Farsantes.Estaban decididos a llevar al pais a la guerra.

Alguien toca a la puerta. "Adelante". Un funcionario entra en el despacho y le entrega un sobre. Trae el sello del Departamento de Estado. Con la misma preocupación que le acompaña desde hace meses, Luis lee el escrito. Con desolación, sus hombros se abaten, demostrando su cansancio y su impotencia. No puede creer que los políticos se hayan dejado llevar por intereses tan mezquinos. El Presidente McKinley ha cedido.

Don Luis Polo de Bernabé, embajador de España en los Estados Unidos, sabe que solo le resta hacer las maletas con su mujer y volver a Madrid. No ha podido evitarlo. La prensa ha sido más fuerte. 

Según aquella nota, a partir del día 25 de abril, los Estados Unidos de América declaran el estado de guerra con España.

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Como vemos el sensacionalismo mediático es tan antiguo como influyente. Ha adoptado muchas formas. Por ejemplo, la telebasura es ese fenómeno mediático que tuvo su origen en los años ochenta en los Estados Unidos y en cuyo lodazal nos comenzamos a revolcar los españoles en la década de los noventa del pasado siglo. Al principio todos, ignorantes aún de la comida que nos estaban sirviendo en el menú. Después solo los menos escrupulosos, habiendo los mejores descartado el plato tras la primera degustación. 

Como bien saben los habituales de mi últimamente descuidado blog, he alertado en ocasiones contra la falta de escrúpulos de ciertos sectores de la profesión periodística. No soy periodista (si lo fuera sería omnisciente), pero a base de observación he logrado aprender algo.  Y por eso hoy alerto de que el peligro no está ya en la telebasura sino en la desinformación. El verdadero riesgo está en la televeneno

La televeneno (prensaveneno, radioveneno,…) te intoxica imperceptiblemente. Contamina tu mente bajo la apariencia de información plena de seriedad y rigor. La suministra un guapo con corbata y expresión profesional. O una guapita de cara que te hipnotiza con unos ojazos verdes que siguen coquetamente el teleprompter.  O un reportero a pie de calle, que grita para hacerse oir entre el ruido urbano, como un campeón aguantando vara. Aperturas con titulares musicalizados que nos hacen apagar la batidora con la que hacíamos el gazpacho, para poder enterarnos bien de esas primeras noticias, tan importantes y certeras. 

¿Seguro? Mas nos vale colocarnos la armadura ante semejante agresión.

  • ¿Qué están transmitiéndome como noticia? ¿Es esto realmente una noticia? Para que algo sea noticia debe ser una novedad. El castellano posee una palabra sinónima para noticia: nueva. En inglés las noticias son the news, las nuevas. Si no es algo nuevo o amplía informaciones sobre noticias anteriores, entonces no es noticia.Conviene consultar, como siempre, el diccionario de la RAE, según el cual, noticia es:
1.        f. Noción, conocimiento.
2.        f. Contenido de una comunicación antes desconocida. 
La primera acepción, siempre la principal, responde al significado de su origen latino notitia. En la segunda observamos el significado al que hacía referencia más arriba, novedad, nueva.
Como corolario de este apartado, consideremos también que a veces los medios sencillamente omiten, callan, decidiendo así que alguna información no les merece la consideración de noticia. ¿No es esto poder?

  • ¿Cuántas veces me están repitiendo la misma noticia? La reiteración tiene su importancia, si quieres que alguien interiorice algo, repíteselo hasta la extenuación (como bien hacen las religiones). Un ejemplo verídico:
Titular Telediario 02/08/15: Artur Mas firmará mañana el decreto para convocar las elecciones catalanas del 27 de septiembre.
Titular Telediario 03/08/15 (matinal): Artur Mas firma hoy el decreto para convocar las elecciones catalanas del 27 de septiembre.
Titular Telediario 03/08/15 (mediodía): Artur Mas ha firmado hoy el decreto para convocar las elecciones catalanas del 27 de septiembre.
Titular Telediario 04/08/15: Artur Mas firmó ayer el decreto para convocar las elecciones catalanas del 27 de septiembre.
Qué hartura ¿verdad? Bien podría servir para explicarle a mi hijo los tiempos verbales (Aprende con Artur Mas).

¿Es tan importante esta noticia como para darle tanta reiteración? ¿O se pretende transmitir un estado de ánimo concreto, mediante la repetición de un hecho que en realidad es normal en una convocatoria electoral ordinaria?
  • ¿Cómo están contándome la noticia? Aquí debemos prestar atención al horario o la posición dentro del mismo informativo. Generalmente, los noticieros (me encanta esta palabra) colocan en cabeceras atractivas aquellas noticias que les interesa recalcar. Y es simpático ver cómo lo que para un medio es portada, para otro puede ser una breve reseña en páginas interiores. Hagan la prueba comprando cualquier día dos periódicos distintos, les ocupará muy poco darse cuenta.
  • Y finalmente ¿Qué pretende este medio de comunicación cuando califica esta información de noticia y la comunica de este modo? Entre los posibles objetivos, el ciudadano instruido debería considerar:
  1. Sencillamente informarme. Bueno sí, a veces puede ser.
  2. Animarme al optimismo y al consumo. Bueno, al menos esto es positivo.
  3. Hundirme en la desesperanza y el miedo. Muy frecuente, tanto que podríamos tirar de hemeroteca para comprobar la cantidad de mensajes cargados de negatividad lanzados a las ondas en los comienzos de la crisis económica: “Todo está fatal, pero esto no es nada con lo que está por venir”.
  4. Fomentar mi odio, es decir, ponerme de mala leche, contra alguna persona, grupo, región, país o resto de país. No hace falta que les de ejemplos, ya se los imaginan ustedes solitos.
  5.  Orientar” de algún modo mi opinión sobre algún tema político, económico, religioso o social.
Ver Ciudadano Kane le ayudará a comprender
Terminaré con un ejemplo real que pretende alertarles de que, en el mes de Agosto, los medios acostumbran a poner en marcha la máquina de fabricar mala leche en modo turbo. Quizá la ausencia de noticias no les deje otra opción. Pero haría usted bien en colocarse la máscara de gas cuando vaya a ver el informativo. 

El 11 de agosto comencé mi jornada laboral como siempre a las 8 a.m. A las 9 a.m. hice una pausa para desayunar y aproveché para ver el telediario matinal de la 1. Con la tostada en la izquierda y el lápiz en la derecha, me dediqué a tomar algunas notas. Las noticias son las siguientes, en orden de aparición en los titulares (en cursiva mis notas):
  • Polémica con Gibraltar por la persecución de un narco en las aguas en disputa. Esto es un clásico de cada mes de agosto, no falla. Objetivo: distraernos un poquito sobre la realidad de que más del 50% de las empresas radicadas en Gibraltar son españolas, porque allí no se pagan impuestos. Ya estoy vacunado para este culebrón veraniego. No faltó el aleccionador recordatorio de que el Tratado de Utrecht dice que España no cedió aguas territoriales al Reino Unido (salió una imagen del documento original, qué emoción).  
  • Precalentamiento del ambiente de cara a la Diada de Cataluña, sobre quién estará y quién no. Aquí me suministraron mi ración diaria de mala leche contra nuestros compatriotas.
  • En Euskadi todavía se hacen homenajes a etarras. Pues lo  mismo, por aquello de que después del primer plato viene el segundo. Algo así como “y no te olvides de los vascos”.
  • Rodrigo Rato se reúne con el Ministro para hablar de sus cosillas. Esto más que noticia es denuncia y me parece muy bien. Me alegro que lo airee la televisión pública. Pero también me puso de mala hostia.
  •  Incendios por toda España. Lamentable clásico del verano también y como siempre… casi todos intencionados. Acabé con rabia después de ver nuestros montes arder.
  • La inmigración, menudo problema. En España los inmigrantes se aprovechan de nosotros y entran libremente. Gracias a la legislación sobre reagrupación, un inmigrante guineano ha logrado traer a 22 hijos. Mientras tanto Salvamento Marítimo sigue recogiendo más y más inmigrantes en el mar y llevándolos a puerto. … Sobre esto juzguen ustedes mismos.
Que pasen buen Agosto. No vean televisión ni lean prensa sin protección. 

Cómprense un libro que les guste y dedíquense a folgar. 

En la primera acepción del diccionario de la RAE.

O en la segunda, como gusten.

 "You provide me with the photographs, and I'll provide you with the war
"Usted deme las fotos, que yo le daré la guerra"
William Randolph Hearst 1863-1951
Periodista, magnate y político estadounidense.

Contestación por telégrafo de Hearst al fotógrafo del Journal que desde La Habana le escribió el siguiente mensaje: "Todo en calma. No hay problemas. No habrá guerra".


13 junio 2015

NO TENGAIS MIEDO



Y nada de federaciones. Nosotros no somos Estados Unidos o Suiza…
…Tenemos la obligación de hacer de España un gran país.


Finales de verano de 218 a. C., bahía de la ciudad de Emporión (Ἐμπόριον), costa noreste de Iberia. En la playa se han concentrado cientos de hombres, mujeres y niños. Otros muchos rezagados descienden a la carrera desde las murallas de la ciudad hasta sumarse a la multitud. Muchos son refugiados, que han llegado hace poco, familias enteras huidas de la guerra y del saqueo. Todos observan el horizonte conteniendo la respiración. Un horizonte en el que a primera hora de la mañana se han dibujado docenas de velas cuadras impulsadas por el viento de oriente.

Algunos hombres están postrados en oración en contacto con el agua, implorando a Tritón. Hay sacerdotes indígenas que elevan plegarias hacia el cielo, morada de Betatvn. De pronto, un rumor de júbilo comienza por un extremo de la multitud. Un chico de buena vista, afirma haber leído las letras del pabellón de la nave más cercana. Ciertamente ya casi pueden verse los remos golpeando el agua, casi se atisba la espuma blanca rompiendo en la proa. El rumor se extiende poco a poco y en segundos se convierte en algarabía colectiva, en alegría desbordada, en saltos de alivio, descanso y vida. Entre lágrimas de ilusión, el terror escapa de sus almas por fin, abriendo las ventanas a la luz de un nuevo cambio. El grito que se extiende desde la playa hasta la ciudad entera es un clamor de esperanza… “Son los romanos, son los romanos…”.
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Estos griegos e iberos habían apostado por un cambio drástico que resolviera su apurada situación. Muchos se habían mostrado recelosos. Pero finalmente las ideas de progreso se impusieron y fue solicitada la ayuda de la joven república de Roma, abriendo una nueva era de cambio en toda la península ibérica.

Creo que la Iglesia Católica ha tenido mejores papas que Juan Pablo II, pero confieso aquí que le tomo prestada su famosa frase para titular esta entrada de mi blog. "No tengais miedo", fueron sus primeras palabras desde la Plaza de San Pedro, cuando inauguró su pontificado en 1978.

Hacía tiempo que no escribo de política. Pero, como dijo el almirante Nimitz, “hoy es el día más apropiado”, pues se constituyen los ayuntamientos españoles generados en las pasadas elecciones municipales. Y realmente creo que este pueblo, que yo mismo he criticado en anteriores artículos de este mismo blog por su adormecida voluntad, tiene hoy motivos para estar satisfecho de sí mismo. Pues no es pequeño el paso adelante que se ha atrevido a dar en los últimos comicios. Haríamos bien en no subestimar el valor de tantas papeletas audaces que han apostado por el “qué diablos, adelante”.

A la mayoría de las personas les hace falta reunir mucho valor para afrontar lo desconocido, lo nuevo. He conocido a parados, que por muy desesperados que pudieran estar, acababan votando lo mismo de siempre, por aquello de “más vale pájaro en mano…”. He visto a otros, que clamaban contra las políticas desacertadas, la corrupción y el desgobierno, prometer un voto nuevo en las elecciones, pero acabar con su voluntad descafeinada, arrinconada en campaña electoral, acobardada por el discurso del miedo y la amenaza.

Sin embargo, ahora han sido muchos los valientes. Y hoy estoy orgulloso de esos patriotas que no han votado el mismo color de siempre, sino que han sacado el arco iris y han teñido su papeleta de  colores nuevos y fragantes. Ellos han abierto una ventana en esta habitación cerrada, han dejado entrar al aire y al sol. Ellos han demostrado que otro voto es posible, que no estamos resignados a elegir entre la carne y el pescado.

No estoy de acuerdo con el discurso de “no van a gobernar los que han ganado las elecciones”. Que yo sepa, en las elecciones se votan siglas, pero principalmente se votan ideas. Son las ideas las que imperan unas sobre otras en la normal alternancia democrática. Ocurre que hay ideas que concurren con unas solas siglas, mientras que otras ideas, más escrupulosas con detalles, acuden a las elecciones con dos o más siglas diferentes. No me escandaliza que siglas de las mismas ideas se reagrupen pasados los comicios, para permitir gobernar a esas mismas ideas. Incluso cuando esas ideas giran en torno a la regeneración democrática, la limpieza, el patriotismo y la integridad.

Y es que parece que se acaba de romper el falso mito de las dos Españas, el de la España bicolor. El mapa político español nacido de los sufragios, es un mapa multicolor, más acorde con la realidad ciudadana de este país. Ciudadanos de a pie han dado la espalda a los miedos y se han echado a volar en el mundo de los cambios y las alternativas. Bien es cierto que lo podían haber hecho antes. Pero aun así, yo me descubro ante los patriotas españoles que han apostado por lo nuevo.

Y no por casualidad, esta situación me recuerda a cuanto he leído sobre esa leyenda llamada Espíritu de la Transición. Un espíritu o estado de ánimo que, según dicen, era verdaderamente democrático, que permitía expresarse y ser escuchados a todos, donde toda opinión era respetada y bienvenida. Un espíritu del “tú conmigo”, en lugar del “o tú o yo”.  

Acabo de escuchar por la radio cómo prometía su cargo la nueva alcaldesa de Madrid. Y en contra de lo que aseguraban algunos, doy fe de que esta excelente señora acaba de prometer ejercer su cargo “con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución”. Algunos esperaban oírla echar espumarajos por la boca y arrojar al público el ejemplar de la Constitución allí presente. Pero no. Nada de eso ha sucedido. Por mi parte, no puedo otra cosa más que desearle buen gobierno y mis mejores deseos.

D. Enrique Tierno Galván
Como dije más arriba, era yo muy pequeño, pero según me cuentan mis mayores, una psicosis muy semejante ocurrió en Madrid en 1976, cuando un izquierdista llamado Enrique Tierno Galván se aupó a la alcaldía de la capital de España, al frente del ya desaparecido Partido Socialista Popular (PSP) y en alianza con el Partido Comunista de España (PCE). Los años le hicieron pasar de ser llamado “el rojo” a… Don Enrique. Murió siendo alcalde y todavía está por ver que le llegue un sucesor digno. Yo le tengo un especial afecto por ser el principal traductor al castellano de la obra de mi amado Edmund Burke.

Con lo cual, no tengan miedo. Si España ha sobrevivido a Aznar, a Zapatero, a Urdangarín y a Artur Más, es que aún tenemos España para rato. Dejemos trabajar a los jueces y a los votos. No olviden que este es el país más fuerte del mundo, según dijo Otto Von Bismarck.

Por cierto, qué diablos… Viva España.


Y nada de federaciones. Nosotros no somos Estados Unidos o Suiza…
…Tenemos la obligación de hacer de España un gran país.
Josep Tarradellas i Joan
Presidente de la Generalitat de Catalunya hasta 1980